Correo

greenglauco@gmail.com

domingo, 12 de junio de 2016

Soñar y morir

Naces para morir, sueñas con la eternidad. Buscas inútilmente alguna forma de perdurar, y esa es tu única preocupación, ¿para qué más? Si de todo lo que hagas en esta vida sólo va a quedar un turbio fantasma, con suerte tu nombre en una placa, o en algún libro, quizás quede tu ADN en tu cadáver, o quizás te momificas o fosilizas, puedes conformarte con un vástago, pero parece que resulta casi cruel traer vida a un mundo avocado al sufrimiento y a la muerte.

Por eso ya no sabes si algo merece la pena en esta mierda de vida finita y ruin. Para qué luchar si todo esfuerzo es vano y para qué intentar cambiar un mundo que se aferra a la autodestrucción, y al olvido.

Mi miedo a olvidar es mi miedo a morir.

lunes, 6 de junio de 2016

5/6/16

Adivina dónde estoy, donde te he escrito tantas veces, haciendo lo de siempre, mirando las estrellas, hoy se distinguen claramente porque no hay luna, incluso mientras te escribía esto al alzar brevemente la mirada he visto una estrella fugaz, y se ha perdido tras las nubes distantes del horizonte. Allá al sur veo Marte con su luz anaranjada, me recuerda tu pelo descolorido, y bueno, por ese motivo siento la necesidad imperiosa de escribirte como tantas veces sin esperar ninguna respuesta, no sabes cuantas veces me contengo después de ver muchachas con cariocas, tampoco sabes lo que me contengo cuando con cualquier estrella me viene al recuerdo el brillo mágico de tus ojitos. Cuando el frío me derrota cada vez que paseo sólo por la noche me contengo para no escribirte cada noche un dulces sueños.

domingo, 5 de junio de 2016

Kanashibari

-Sería como si vivir fuese una continua pesadilla, no poder mover nada, parálisis total, ¿cómo distinguir entonces la realidad de un sueño, o de la muerte?-

Imaginas oír eso retumbando en tu cabeza mientras miran tu cuerpo y lo tocan cómo si no les vieses, impotente centras toda tu fuerza en intentar hacerte oír, articular palabra, mover los labios, incluso tragar saliva se convierte en tarea imposible, frustradas tus esperanzas intentas moverte, primero pruebas con el brazo más cercano a ellos, te das cuenta de que no lo sientes, ahora mismo tu cuerpo y tú sois dos partes diferenciadas, dudas incluso de estar vivo, algo normal dadas las circunstancias, además de que no paras de escuchar esas malditas palabras. Ahora empieza lo verdaderamente importante, ¿te rindes?¿aceptas tu muerte?¿o luchas? Te preguntas si merece la pena seguir viviendo. Hay algo que te salva, tu estúpida rebeldía, es esa rebeldía que no acepta nada, simplemente por ser algo que no has decidido, luchas, sin causas pero luchas, intentas morder, aunque no puedas separar los dientes, tú muerdes, gritas aunque no emitas sonidos, al menos evitas escuchar las putas voces en tu cabeza, intentas tensar el cuerpo del que careces, no sabes si los espasmos son reales o es tu mente que se agita dentro de tu cabeza intentando abandonar ese cuerpo miserable... Paras, intentas tomar aire para un último esfuerzo, es una sensación horrible intentar inhalar cuando no sientes los pulmones, no sientes aire, hasta ese momento no te habías dado cuenta de que se podía echar de menos sentir algo en el pecho, ahora no hay nada, está muerto, vacío y pesado. Al borde de la desesperación y con una inimaginable ansiedad, tu subconsciente decide salvarte, surge en ti una sensación, una última esperanza, quizás todo esto sea un sueño, dejas de preocuparte por moverte, toda tu voluntad se concentra en despertar.

Surges a ésta realidad como si salieses de la profundidad del océano tras horas en el fondo, tomas el control de tu cuerpo y respiras como si fuera la primera vez. Unas preguntas llegan ¿Sigues soñando?¿y si te hubieses rendido?

viernes, 3 de junio de 2016

Mentiroso sinceramente

Antes en el título de este blog había algo escrito, ponía "aquí soy yo", y así era, así es y así seguiré siendo yo aquí, porque luego no soy honesto, porque el mundo me asusta, me veo rodeado de mentiras, y soy participe de ellas, vivo rodeado de mentiras piadosas, de silencio que otorgan, y así es la vida, la gran mentira.

En este lugar, mi lugar, cubro de finos velos las imágenes y pensamientos que rondan torpemente mi mente hastiada, pero todos esos pensamientos velados son verdad, y me parecería mentira que se dudase de ello, porque no hay otro lugar donde muestro mis miedos, mis sueños, mis locuras pasajeras, mi irracional existencia.

Y me falta decir putos nombres, y me falta hablar con quien en la realidad no puedo, esa realidad llena de tabúes, de mejillas sonrojadas, de incomodas sonrisas de lelo, palabras que se atascan, el pulso es firme al mentir y tartamudeamos cuando confesamos sentimientos oprimidos.

No puede hablar sobre mi quien no se molesta en conocerme, si no se molesta en separar mi verdad de mi mentira.

Esto como siempre no lleva a ninguna parte, no me sacará de nada, ni espero que sirva, pero bueno, con alguien, aunque sea con uno mismo, habrá que ser sincero.

jueves, 2 de junio de 2016

Donde encontrarme

No encontraré labios sinceros, ni tu altiva alma, la desmedida fuerza de tu espíritu, ni de nuevo tu rostro en un sueño. Tampoco me encontraré, ni mi triste mirada en un espejo empañado, ni mis pasos torpes, ni mis palabras vanas. Encontraré soledad, mi impotencia ante el inmenso vacío de mis entrañas, ecos silenciados por la ausencia y la miseria. No despierto porque no sueño, y no sueño porque mi mandíbula se tensa desde mi pecho y me impide respirar, y no pienso en ti ni en nada con claridad. Hace algún tiempo que muero desde mi mente hasta mi corazón, y que no recuerdo mis sueños por oscuros, por macabros, o por ausentes. Si tan siquiera pudiese soñar hoy contigo, podría encontrar unos labios aunque mentirosos, un alma falsa, o un anhelo, el anhelo de un rostro, el anhelo de alguien a quien amar, alguien a quien escribir, alguien que me inspire, alguien con quien soñar, un lugar donde descansar, donde poder agarrarme o donde poder llorar.

lunes, 23 de mayo de 2016

Mi niña

Llevo mucho escribiendo, pero nunca te he escrito a ti, no eres otra de ojos azules, eres mi niña, la de cada verano, te ignoraba en parte, pero siempre te tuve en mente, siempre en mi cabeza, y en mi corazón, mi niña, de infantil sonrisa, de ojos claros, mirada inocente, el recuerdo de tu voz se confunde a veces con la brisa nocturna en agosto, el fresco devenir de una noche, de verano.

Y hoy, esta noche,
te recuerdo, noche de mayo
 con un viento de verano.

Parece que tengo las ideas agotadas,
y los sentidos embotados,
pero sigo sincero, y triste, asolado.

jueves, 19 de mayo de 2016

Mierda mientras no duermo

No sé cómo canalizar la ansiedad que estoy sintiendo, no sé cómo parar la implacable tormenta, me duelen los dientes de apretar, de contener un no sé qué que hay en mi interior, que está a medio camino entre los gritos y las lágrimas, no sé si maldecir o empezar a rezar a dioses muertos, y aquí me veo, escribiendo más mierda mientras no duermo.

miércoles, 18 de mayo de 2016

A dónde me llevará el tiempo, qué será de mi en septiembre, dónde estaré, casi seguro sé una cosa, la soledad lleva conmigo mucho tiempo, y seguro que por mucho conmigo seguirá. Para qué engañarme.

martes, 17 de mayo de 2016

La náyade y las nereidas

Miro atónito cosas que escribí en verano, me asombra lo que me hacía escribir el mar, y me vienen recuerdos acompañados de incipientes lágrimas, suspiro, las retengo mientras me deleito con Debussy, el sonido de ese piano me apacigua de la misma forma que el sonido de las olas del mar, me calma como la brisa veraniega, aire siempre puro, salado en ocasiones, nunca amarga demasiado por muy triste y solitario que haya sido ese verano, porque me pude reencontrar con el agua salada y cristalina de mi segunda casa, aquella cala en l'Escala, donde el agua congelada y dulce nacía directamente al Mediterráneo, y al alzar la vista te daba en las narices un ligero olor a pino que crecía en los acantilados, incluso las rocas del fondo eran bellas allí. En aquel lugar podrían haber vivido miles de nereidas a lo largo de la eternidad, todas ellas podrían haberse enamorado de la náyade de aquel nacimiento de agua dulce.

Pero aquí estoy, tan lejos de esa brisa, tan lejos de las suaves olas, tan lejos de las nereidas, soñando despierto con la luz que penetra en el agua trasparente, y brilla de una forma que ahora solo puedo soñar, y que no puedo comparar con nada, quizás con alguna reciente mirada, pero esos ojos deben de ser de algún ser divino, algún ser que puede haber escapado de allí, para venir a encontrarse con mis ojos, puede ser, debo volver a mirar.

Si miro demasiado es posible que no pueda dejar de soñar esa imagen nunca más.

domingo, 15 de mayo de 2016

Rimas inconexas

Su azul mirada en eterna agonía,
su claro rostro, su melancolía.
Su oscuro cabello, sus alas, su verbo,
su hiel, su sonrisa, su alma, su aliento.


Bello desconcierto,
loca ambigüedad,
ni siento ni padezco, 
ni digo la verdad.


No pienso lo que digo,
no pienso lo que escribo.
No tengo motivos,
sólo tengo delirios.


Te cansarán mis rimas fáciles,
no sé si puedo hacer más,
pero escribo lo que puedo,
y lo que pienso al trasnochar.


Siempre empiezo hablando de ti,
y acabo hablando de mi,
puede que no pueda ser de otra forma,
y puede que no pueda vivir así.

sábado, 14 de mayo de 2016

Ando

Recorro esta noche un camino, el mismo camino, giro en las mismas esquinas, siento las mismas flores, siento hoy la misma lluvia, pero falta algo, falta la indeterminación, falta saber que no estás. Esta noche sin estrellas en el cielo, ando solo, pienso en alguien, pienso en una estrella al amanecer. Huye el silencio incesante, busco con ansia la soledad, para poder pensar de nuevo en alguien, huyo de los borrachos, de las esquinas, busco el camino a casa, para dormir solo, para pensar en nada, para poder tener hoy, esta noche, después de mucho tiempo, volver a tener unos dulces sueños.

jueves, 5 de mayo de 2016

Y lo que me queda

Diez días sin escribir, desde septiembre no he estado tanto tiempo sin hacerlo, pero es que últimamente no tengo nada que decir aquí, tanto tiempo sin sentir, tanto tiempo, necesito volver a beber de la voz de alguna musa susurrante, o quizá deba dejarme iluminar de nuevo por alguna solitaria y muda estrella que se agita con ligero temblor, abandonar a la deriva mi corazón por las calles de Granada, dejar que nade entre cerveza, quizás la niebla aclare mis ojos una noche traicionera, quizás encuentre a quien no deba entre mis sueños y me haga despertar gritando a la almohada sepulcral.

No debo seguir escribiendo sin nada que decir,
aunque esté diez días vagando en el silencio de mi mente,
colapsada de mis falsas fantasías de esperanza.

lunes, 25 de abril de 2016

Perséfone 3

No será lo mismo jamás, ella no volverá, el tiempo finalmente la devoró, y a ti te pasará igual, únicamente hay un final seguro, el vacío, la muerte y la oscuridad, un eterno lamento, aunque vengan otros muchos como tú, vendrán otros a desterrarte, la sombra de los dioses no conoce fin, sin embargo la de los mortales es demasiado breve, no viviremos para verlo ninguno de nosotros, y no sabremos qué concluirá el ciclo aparentemente eterno, pero simplemente espero que en algún momento ella escape una vez más de las tinieblas y que el mundo pueda de nuevo contemplar su milagrosa esencia, desmedido éxtasis primitivo de la vida. Por ahora seguiremos esperando acariciando el vientre de la tierra, escuchando el llanto de tu madre, y buscando algún motivo que haga sonreír a las flores.

Perséfone 2

Pero... ¿Quien eres tú para decirme en qué creer?¿Porqué me dices que ella no existe?¿Te atreves a decirme que no volverá más? Esperaré hasta el fin de los tiempos sentado en el arroyo, junto a tierra negra, la misma tierra que se cubre con un mullido manto de hierba cada año, cada vez que ella vuelve, porque sé que ella no nos puede abandonar, de ella depende la vida, de ella surgen las flores y propicia los frutos dulces de la naturaleza. Tú, aunque hayas vuelto de entre los muertos no puedes cerrarle el paso desde el inframundo, porque está pactado que ella saldrá, y si no lo hace su madre morirá de soledad, si ella no regresa, toda criatura enfermará de tristeza, y este mundo no será diferente al de los muertos.

Perséfone

Oh, diosa, fugaz resurrección de la naturaleza, surgen tímidos tus pasos desde el oscuro inframundo cada año, traes contigo la vida, calor y luz, escapando cada primavera de las garras de la muerte, te encuentras con tu madre y traes de su sonrisa los frutos de la tierra. Tu belleza eclipsa a todos los dioses y te conviertes por completo en reina universal, florece en una solemne reverencia la exuberante vegetación que nace buscándote sin cesar. Diosa, deja que todos los vientos recorran tu cuerpo para que con tu esencia fecundar hasta el más recóndito lugar dónde pueda nacer una frágil flor. Llena el mundo de color una vez más y así por toda la eternidad.

sábado, 23 de abril de 2016

No me importa

La noche huele a ti, huele a recuerdos, confusión, huele a sonrisas, extraña tristeza, huele a ruidos, frío y silencio, la noche sabe a ti, sabe a lágrimas, sabe a aire, a tos, saliva y sangre, y todo parece más mentira, y todo más sincero, me duele la boca de bostezar y la garganta de toser, y lo quiero olvidar, no quiero pensar, ni ver, ni respirar, solo quiero soñar, y parar de escribir cosas que no me importan ni a mi.

martes, 19 de abril de 2016

Simplemente

Mantente en la triste ilusión de los secretos,
revela los silencios incómodos con mentiras
que cubren la soledad de sombras.

Calla, tu siempre calla,
llora, derrama tus lagrimas amargas,
llegarán al océano tarde o temprano,
ahí no parecerán nada,
ni siquiera ellas recordarán
que de tus ojos nacieron,
y al desecharlas quedaron huérfanas,
porque nacieron moribundas
y destinadas a la caída.

Sigo escribiendo, sin saber
cómo conseguir mostrar
lo inútil de unos momentos
que podría haber olvidado.

¡Y es que por estar en verso no es poesía!
¿porqué empeñarse en ocultar entre palabras?
¿porqué escribir sin motivos y no intentar hacer algo bello?
¿¡porqué seguir llorando tinta desordenada!?


jueves, 14 de abril de 2016

Tú y cuatro colores

Blanco, azul, negro, rojo, sigo siendo un pobre vagabundo sin ojos, mendigo de sonrisas, cazador errante de complicidad, aunque sea una fugaz ilusión, aunque sea un vaivén de más de alguna ola moribunda, aunque sea el leve impulso que no merezco.

Atrapo mi ilusión en redes rotas, entre harapos sucios, entre rosas marchitas. Añoro siempre menos de lo que deseo, pero recuerdo menos, olvido el dolor, pero quedan las heridas.

Rojo, blanco, azul y negro, si alguna vez pudiera pedir un deseo, azul, el cielo, rojo, tus labios, blanco, mi mente, negro, el silencio.

jueves, 7 de abril de 2016

La muerte de la memoria

¡Ay de mi, ay de mi! Demente y solitario, triste y misero, hambriento, impertérrito y bocazas. Sucia sombra perdida en el valle de las lágrimas, me compadezco de mi trasparente existencia, me apeno al no vislumbrar mi futuro, y pierdo el tiempo pensando lo impensable, lo aterrador, pensando lo que no se debe, pensando en la muerte de la memoria, el agujero oscuro donde se decanta el tiempo incesante, donde se sume el olvido del alma, el inocuo e inerte devenir de las últimas conciencias. Espero, pasando desapercibido, el fin del universo cognoscible, y, si puedo, dejando el vaho de mi aliento en mis palabras despistadas, abandonando así mis sin razones en textos volátiles. 

viernes, 1 de abril de 2016

Los caminantes de las paredes

Hace tiempo que me ronda la imagen de aquel que camina por la pared, en cualquier callejón me lo puedo encontrar, con frío o con calor, y en los momentos más molestos, la tenue silueta que se mece en la nostalgia paralela al imprescindible delirio. Rítmicos pasos virtuosos por las paredes reclaman el espacio ordinario. Míralo, saltando la ventana, caminando por el muro, y ahí, perpetuo andar ilógico y anti natural. Pensaré en las cabezas vacías, en las mentes ausentes o desniveladas del los caminantes del suelo, porque yo siempre miro hacia el cielo, mientras otros al suelo, mientras otros a nosotros desde la lateral pared enojada.